domingo, 25 de diciembre de 2011

"El Arrebatamiento de la Iglesia de Cristo".

"En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis", (Jn.14:2-3).

"En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria", (1Co.15:52-54).

"Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor, (1Ts.4:16-17).

El tema profético central para los creyentes de hoy es la venida de Cristo para buscar a los suyos (arrebatamiento o rapto de la Iglesia). El único propósito del arrebatamiento es de llevar a la Iglesia de la tierra al cielo. El Antiguo Testamento nunca se menciona el arrebatamiento, sólo nos enseña que Enoc fue arrebatado (Gn.5:24-32). Cristo lo reveló por primera vez a sus discípulos en la última noche antes de su crucifixión (Jn.14:1-3).

El pasaje más importante sobre el arrebatamiento es (1Ts.4:13-18). Pablo describe a través de esta cita diciendo que el Señor viene corporalmente en el aire desde el cielo a la tierra y el sonar de una trompeta será la señal para que los cristianos que hayan muerto resuciten. En un momento, los cristianos que todavía estén vivos también serán arrebatados con aquellos que hayan sido resucitados para reunirse con el Señor el aire. Una vez que se reúnan con el Señor en el aire, irán al cielo en cumplimiento de la profecía de ir a la casa del Padre (Jn.14:2-3). Adicionalmente, primera de Corintios 15 revela más sobre el arrebatamiento al decir que tanto los cuerpos humanos de los que han muerto como de quienes aún viven serán instantáneamente transformados en cuerpos adecuados para el cielo (Co.15:51-52).





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